Y las sonrisas me antojaron la droga, y las manos imploraban dependencia.
Huelen a lluvia los abrazos, y el té verde se pasea por mi garganta,
me aficioné a observar ser observada cuando siempre he sido la que llevaba la ventaja, y me gustó saberme amada, me gustó saberme sabida, tanto por la inapetencia de dos días como el ansia de tres, lo mejor de todo...
ya no puede(s) engañar(me)







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