Desprenderse de un "yo" es doloroso, casi tanto como ser ese "yo". Porque es recordar, cada día, cada momento, cada dolor, cada lágrima. Es recordarse en el límite, en los momentos más oscuros, es recordarse más allá del abismo. Para desprenderse, hay que volver a eso que fuiste. Para olvidar, hay que revivir. Para despedirse, debés verlo tan de cerca como aquella vez. Y sin embargo, aunque duela, aunque cueste, y confunda, hasta tal punto que no sepas quien ni que sos, sabes que eso es lo que deseas. Q U E R E S, y por lo tanto P O D E S. ¿ si tropezaste mil veces con las mismas piedras, porque no verlas de cerca una vez más, para poder saltarlas? Quiza te vuelvas a tropezar, quizas debas quedarte a su lado, observandola, un tiempo. Pero algun día, tenés que seguir caminando.








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